La gente se embarca en un crucero, por diversos motivos. Sean cuales sean, siempre hay algo común, y es cuando desde la cubierta de un barco, nos encontramos solos ante la portentosa naturaleza en silencio. A mi me gusta ver detenidamente el lenguaje que nos envía el mar a cada momento. Como si en diversas etapas del día, tuviera cambios de humor impredecibles. Desde el balcón de mi camarote adoro perder la vista en la lejanía, y en silencio y respeto, ver colores, olores, diversas facetas, y sobre todo puestas de sol, y tormentas amenazantes. Me gustaría compartir estos momentos con vosotros. Estampas muy motivadoras para compartir.
Son todas muy bonitas, las de nubes impresionantes, y las de mar liso las que mas me gustan. Ahora a mirar hacía otros mares...;-)
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