Cuando Michael O Leary anunciaba su interés por estudiar la adquisición de aviones chinos, el mundo aeronaútico se mostraba escéptico, algunos enfadados, y otros pensaban que era una rareza más del pintoresco presidente de Ryanair. La firma de un acuerdo entre IAG, el holding que agrupa a ambas aerolíneas, y compañía china Comac para colaborar en el diseño de aviones que competirán con los de Airbus y Boeing, esta pasando desapercibido.
Desde hace tiempo que Boeing y Airbus mantienen un duopolio, que los chinos parecen empeñados en romper. COMAC nace en 2009 cuando pone en marcha el C919. Sus primeros vuelos se producirán en 2014, y se prevé que las primeras entregas se realicen en 2016.
Se trata de un modelo capaz de amenazar el amplio segmento de los 168-190 asientos, y como es usual en la industria china con unas similitudes alarmantes con el A320. IAG Holding ha sellado un acuerdo con el fabricante chino para cooperar en el desarrollo y fabricación del futuro C919. El acuerdo ha sido firmado en Farnborough. Recordar que COMAC fabrica también el ARJ21, practicamente un calco del MD90.
Aunque no lleva implícito ninguna opción de compra, la cooperación es un paso importante previo. Por encima de mostrar un “curioso apoyo” a la industria aeronaútica europea, muchos expertos del sector se están preguntando: “es un órdago a los grandes fabricantes”.
Mientras que Boeing y Airbus atesoran decenas de años de investigación, y una tradición probada técnologicamente hablando; ¿puede desarrollar un país un avión fiable en cinco años?. ¿Si los ciudadanos son reacios a un tablet o un coche chino, estaríamos dispuestos a volar en un avión chino?.
Mientras que Boeing y Airbus atesoran decenas de años de investigación, y una tradición probada técnologicamente hablando; ¿puede desarrollar un país un avión fiable en cinco años?. ¿Si los ciudadanos son reacios a un tablet o un coche chino, estaríamos dispuestos a volar en un avión chino?.
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