Lo recuerdo con cariño, por ofrecerme una de las singladuras más hermosas y entrañables de mi carrera crucerística. Siempre se ha dicho, que los cruceros son "vender emociones" e introducirse en el Mar Negro con una leyenda de la historía naval de la antigua Unión Soviética, es un doble placer. Lo consideraba como una especie del "revivir" una época gloriosa y pretérita de la navegación. Una zona exótica, en donde en mis ocho días, no me topé con ninguna "cajita tonta" flotante. Dicese de las "cajitas tontas" estos enormes barcos clon, decorados de forma hortera que se llenan de miles de personas, en una esperiencia infernal llamada crucero.
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Un tunel del tiempo con sillas y cubiertas de madera, un diseño clásico que capea los temporales como nadie, e incluso una forma de banana, con cubiertas inclinadas, para que fuera capaz de cortar los hielos como mantequilla. El eterno clasicismo de lo imtemporal, que hacía del Marco Polo un barco "pata negra". Cuando quiebra Orient Lines, pensé que la suerte estaba echada. Como otras decenas de barcos, que de forma irremediable terminan en el desguace de la Playa de Alang. Pero para mi satisfacción, sigue activo y hermoso para seguir llenando de emoción a cruceristas de toda la vida con la naviera británica "Cruises & Maritime Voyages". Mi Marco Polo, merece una reseña histórica.+Barco+en+centro+de+Yalta_640x479.jpg)
Fue construído como Alexander Pushkin, y fue el segundo barco de la serie Ivan Franko Class en los astilleros Mathias Thesen Werft de Wismar en la Alemania Oriental. El barco fue posicionado en San Petersburgo, y operado por Baltic Shipping, para hacer la ruta regular en 1965 desde la ciudad rusa a Montreal pasando por Bremenhaven, Londres, Le Havre. Era un barco peculiar, y con un avanzadísimo diseño, que además del doble casco reforzando y cubiertas inclinadas para luchar contra los hielos del Báltico, disponía de aire acondicionado, piscina cubierta, entre otras "modernidades" para la época. Tenía un carácter dual, al poder ser configurado como transporte de tropas en poco tiempo. Sufre varias modificaciones a lo largo de su historia, aumentando su tonelaje d elos 19.860, a 22.080 cuando entra en Orient Lines hasta 1993.+Seven+Seas+Restaurant_640x479.jpg)
Actualmente opera para Cruise & Maritime Voyages, una pequeña naviera británica independiente cuyo objetivo principal, es ofrecer un buen servicio, cruceros tradicionales desde puertos británicos, usalmente sin tener que volar. Los cruceristas británicos, como precursores, suelen tener una larga tradición, y hay una extensa demanda de cruceros "clásicos". Hay que recordar que estos barcos, han venido desapareciendo del mercado (o lo harán) en los últimos años. Black Prince, Saga Rose, o Ocean Majesty. Por eso, junto con el Ocean Countess (ex Cunard Countess) y tras una reforma de tres millones de euros, ofrecen tradición marítima, y cruceros tradicionales genuinamente británicos.
La compañía tiene un completo programa de cruceros, que van desde los dos días, hasta travesías de 44 noches a zonas como el Orinoco. Lo más sorprendente son los precios ajustados, que hacen de la experiencia, algo recomendable para alguien que busque precios low cost, cruceros tradicionales con una buena relación calidad/precio.

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