Hay muchas ciudades “marinas”, que se atribuyen el derecho de ser
competencia de Venecia, y otras muchas con una fuerte personalidad, y
conscientes de sus “poderes”, como Estocolmo que prefieren ser algo único e
irrepetible. Construida en un universo armónico de agua, islas, canales, sirve
de nexo de unión entre agua dulce y salada, que mediante las compuertas de la
ciudad, se encuentran en un acto de amor, y coqueteo perpetuo. Una de las
urbes, en donde pasear en barco, pasando a lo largo de
decenas de islas es un atractivo añadido y recomendable.

La capital de Suecia es no solo una urbe de casi dos millones de
habitantes, sino la esencia del país. Una ciudad con una rica historia, que se
remonta al siglo XIII cuando el Conde
Birger la funda, en la Isla de Mälaren. A lo largo de los tiempos, de ser
la cabeza de un potente imperio que domina el Báltico, pasa a una ciudad menos
expansiva y belicosa, símbolo de neutralidad, pacifismo, y sobre todo ejemplar
en cuando a calidad de vida, urbanismo y dotaciones. O sea, un lugar envidiable
para vivir. Algunas cifras: más de 100 galerías de arte, 30 museos, 110 km de
metro cuyas estaciones son obras de arte, 38 parques, y un tejido comercial
digno de cualquier capital moderna. Ciudad de figuras como Greta Garbo, lugar de celebración de los premios Nobel, pero por
encima de envidiables datos de calidad de vida. El centro de Estocolmo tiene
tres partes netamente diferenciadas: el casco histórico, la zona decimonónica,
y el urbanismo más de vanguardia representado por el entorno de la Plaza Sergels Tor. Son como tres damas,
que viven compartiendo espacio, con tres personalidades muy concretas, pero sin
mezclarse. Todo desparramado en 14 islas
habitadas, aunque en toda la zona hay más de 30.000.
Aunque Estocolmo es una ciudad medianamente
caminable, no lo suficiente para usar nuestros pies. No obstante, la red de
transporte es eficiente, contando autobuses, tranvías, metro, ferries, y transbordadores,
y haciendo que lleguemos a cada esquina de la urbe. Lo más interesante es
comprar la Tarjeta de Estocolmo de 24
horas, y que además de transporte ilimitado, nos permite entradas gratuitas o
con grandes descuentos a la mayor parte de las atracciones de la ciudad. Aunque
se compra en la oficina de turismo, se puede adquirir online en
stockholmtown.com. Nuestro tour debe comenzar
por las islas centrales, y donde tenemos una de las zonas medievales más
hermosas de toda Europa: llamada Gamla
Stan. Una fascinante lugar de callejuelas y esquinas pintorescas, coloridas
fachadas sacadas de cualquier cuento de los hermanos Grim, sobre todo en las
dos calles circulares, que transcurren por donde se situaba las murallas
medievales: la Vasterlanggatan y la Osterlanggatan, en donde bulle una
constante animación, terrazas de verano, tiendas de antigüedades y cafés
tradicionales. Vida que explota en todo su esplendor en epoca estival. Además
del callejeo, en sus lánguidas esquinas, iluminadas de forma tenue al
anochecer, destacamos varios puntos de interés como el inmenso Palacio Real, con su pomposo cambio de
guardia, la Catedral Storkyrkan, cuya pieza más representativa es la estatua
de San Jorge y el Dragon, realizada en madera de roble, además la Plaza del Mercado, o la Iglesia de Riddarholmen, y una de las
más antiguas de la ciudad. Saliendo de la isla de Gamla Stan, y dejando la Isla
de Parlamento nos metemos en Norrmalmen,
y en si el corazón del Estocolmo moderno, con una mezcla interesante de arquitectura
contemporanea, y edificios decimonónicas. Construido como ensanche, junto con
el vecino Östermalm, en el siglo
XIX, cuando el boom urbano, hacia que la isla de la ciudad antigua no fuera
suficiente para albergar a los nuevos habitantes. El Södermalm, al sur de la ciudad vieja, aunque no tiene el atractivo
turístico de otras zonas de la ciudad, es el ejemplo perfecto para ver como
viven los estocolmenses, y posee un cierto encanto por su casticismo.
Entremos por las calles comerciales como Drottninggatan, o Hammgatan,
con la vanguardista Plaza Sergels Tor,
su obelisco de cristal. Más allá el Konserhuset,
y lugar en donde se entregan los premios Nobel. Östermalm, justo en el lado derecho de Norrmalmen, es la zona más elegante y opulenta de la ciudad, en donde
destacan la aparente y elegante Plaza
Karplan. No debe dejarse caminar por el boulevard mirando al mar, llamado Strandvagen, y contemplando alguno de
los edificios más impresionantes de la ciudad, como el Grand Hotel, diseñado
por uno de los arquitectos geniales Suecos, del XVIII y XIX, Lars Israel Wahlman, y que se enmarca en
la epoca gloriosa de la arquitectura de la ciudad, en donde maestros como Tenborn, o Torben Crut han dejado su
impronta. Justo enfrente de Standvagen,
tenemos tras cruzar el Puente de
Djurgarden, la zona del mismo nombre, y que atesora otras de las dos joyas
turísticas de la ciudad. En primer lugar, el Wasa es algo más que un barco antiguo, sino el único prácticamente
intacto, y que tiene una historia trágica. Rescatado del fondo del mar en 1956,
fue el golpe más fuerte al orgullo sueco durante muchos años. El diez de agosto
de 1628, la ciudad y la familia real, vislumbraba la botadura del pomposo
navío. Por un defecto de diseño, se escora, entrando el agua por sus
escotillas. Sin duda, una especie de Titanic local, que resulta apasionante.
En la misma zona, a la que llega con el tranvía del mismo nombre,
tenemos algo muy escandinavo, y que es ni más ni menos, que el Museo Skansen. Una colección de 150
casas, traídas de todas las esquinas del país, de distintas épocas y colocadas
en un frondoso parque. Mobiliario de epoca, gente ataviada con ropas antiguas,
es el lugar perfecto para respirar cultura y tradición escandinava. Hay otros
cuatro puntos esenciales, en una jornada apurada crucerística. Drottningholm, Stadhuset, Museo Nacional y la
inédita casa del escultor local Carl
Milles. El Palacio de Drottningholm
(abierto sábados y domingos en invierno, y diariamente en verano), actual
residencia veraniega de la familia real, es francamente un lugar bucólico,
rodeado de lagos, islotes y zona verde a donde conviene llegar en algunos de
los vapores de epoca, desde el entorno del Puente
del Ayuntamiento (Stadsbusbron). Adicionalmente se llega en metro a Brommaplan y después con el bus 301-323.
Hay una tendencia muy escandinava por competir, en lo referente a ayuntamientos
con verdaderos caprichos, y el de Estocolmo es una ecléctica mezcla de estilo
que hunde sus raíces en varios estilos, destacando la fantástica sala de
mosaicos.
Y las recomendaciones finales, son dos museos de arte únicos en su género.
En primer lugar, la más completa pinacoteca de toda Suecia, que es el Museo Nacional, en Södra Blasieholmshammen (metro Kungsträdgarten),
con obras de maestros como Rembrandt,
Rubens, Rendir y Gauguin entre otros, y el Museo de Carl Milles, un peculiar escultor que convirtió su morada,
en su póstumo homenaje. Una especie de peculiar Gaudi local. Se llega con el
metro hasta Ropsten, y los buses número
201, 202, 204 y 207. Vale la pena, en los calores estivales, disfrutar de las
vistas que nos ofrece la cafetería al fresco, en donde podemos disfrutar de una
imaginativa gastronomía. La lista de recomendaciones no es exhaustiva. La época estival es ideal para la visita, en donde sus
habitantes celebran la fiesta de color y luz que representa las estaciones más
benignas. Una explosión de alegría que se aprovechan hasta el último resquicio,
y se plasma en la vida al exterior, los mercados de frutas y verduras de temporada,
celebraciones, y sobre todo una celebración de la vida.
DATOS VARIOS
De los nueve
millones de habitantes que tiene el país, aproximadamente un millón y medio
viven en Estocolmo. Aunque miembro de la Unión Europa, la moneda nacional es la
Corona Sueca. El euro es admitido sin problemas. Un euro, equivale a 9,40
coronas. Las epocas más propicias para viajar son entre mayo a finales de
julio, epoca en la que puede haber hasta 18 horas de sol.
Que Comer;
La gastronomía
sueca, aunque ciertamente repetitiva con carne de cerdo o caza, patatas, coles
y nabos, pescado como salmón o arenques, aprovechas los productos de estación
sobre todo el verano, con verduras frescas, bayas, etc. Algunos platos:. Köttbullar (albóndigas), el famoso
plato nacional Smörgasbord
(sandwitch abierto con decenas de combinaciones), el famoso pan Knäckebröd, y postres como Kanelbulle (bollo de canela), o los Pannkakor (pancakes). Cervezas Spendrupps o Pripps, y aguardiente de
bayas.
Que comprar;
La moda está
viviendo un renacimiento insospechado sobre todo desde la popularización de la
conocida marca sueca H&M. Las tiendas de firma se encuentran en el Östermalm. Destacan tiendas como Asplund, Nordiska Galleriet o Svenskt Tenn,
para lo más característico del diseño
decorativo sueco sobre todo en cristal,
acero, y madera. Adicionalmente destacan, como algo característico los jerseys, y las compras gastronómicas. Gamla Stan es ideal para la compra de antigüedades. Zonas de compras incluyen Hammgatan, Hötorget, Drottninggatan,
Biblioteksgatan, Kungsgatan.
Una ciudad a dónde siempre he querido ir. Interesante blog para al que le gusta viajar, información compacta y al grano.
ResponderEliminarSaludos, te dejo un +1 de google y te votaré en premios 20 blogger.
Muchas gracias. Me alegro que te haya gustado.
ResponderEliminarComo que uno encuentra alternativas a Venecia buscando en los blogs. Felices Fiestas.
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