sábado, 12 de febrero de 2011

VISITA DEL AZAMARA JOURNEY



Dentro del ámbito de Royal Caribbean, hay un nutrido grupo de pasajeros, que no aceptan de buen grado los grandes barcos de Royal o Celebrity y buscan productos más personalizados, caracterizados por el menor tamaño en las naves, y sobre todo un producto superior orientado a cruceristas expertos. Entre los cruceros premium, y los de lujo, usualmente demasiado caros, Royal crea una categoría intermedia, y para ellos funda Azamara en 2007 con algunos de los antiguos "clase R", algunos de ellos operados también por Pullmantur. 

Asi Azamara Club Cruises, dispone de dos naves: Azamara Quest y Journey, totalmente idénticos. Ambos considerados como barcos "boutique", tienen 30.777 toneladas, y poco más de 600 pasajeros.  Compitiendo de forma milimétrica con Oceania, lo que caracteriza a Azamara son los detalles extras que los hacen ser especiales: selección gastronómica mejorada, vino en las comidas, extras incluidos, cafés especiales, toques de lujo como amenities de baño de la marca Elemis, mayordomo, shuttles incluídos en todos los puertos etc.

Otras características incluyen estancias largas en los puertos, o ambiente casual en el código del vestuario. He tenido el placer de visitar el Azamara Journey y a pesar de haber perdido ciertos elementos originales, que han sido sustituidos por una decoración más moderna, y que no encaja con el entorno, sigue siendo un barco exquisito. El Azamara Journey, al igual que su gemelo el Quest, intenta reproducir los ambientes de lo antiguos transatlánticos de epoca, por lo que es rematadamente clásico. Paneles de madera, mobiliario "Eduardino", barandillas de forjados, y una escalara que guarda similitudes alarmantes con el Titanic. Un barco moderno, en donde recreamos la navegación de epocas pasadas, todo esto unido a unas dimensiones generosas en donde jamás sentiremos la sensación de navegar en un barco especialmente saturado.      

Nada de atrios  colosales, sino unas escaleras entre la cubierta 4 y 5. En la 4, encontramos pequeños salones, la recepción y la oficina de excursiones. En la cubierta 5 es donde encontramos el grueso de las instalaciones publicas además de dos pequeñas zonas de paseo a babor y a estribor. A popa tenemos el restaurante principal Discoveries, con la opulenta Discoveries Lounge, que sirve como lugar perfecto para cocktails y bebidas para antes de la cena, y es donde se ha puesto toda la intensidad decorativa. Aunque las tapicerías colocadas en el 2007, han restado esplendor al conjunto, destaca el restaurante por su enorme distancia entre mesas algo que caracteriza a todos las zonas comunes del barco. Hacía proa tenemos el Mosaic Café, lugar perfecto para degustar la excelente pastelería, y snacks de la compañía, la Quest Shop, el casino, y un pequeño salón en proa, que en vez de ser el típico teatro multinivel, es estilo cabaret. 

En todas las esquinas de esta cubierta apreciamos el detalle, el cuidado de los detalles decorativos y los materiales empleados: madera maciza, telas de calidad, e incluso profusión bronce, marmol, e incluso piezas de arte que mezclan tradición y modernidad.    No tuve la ocasión de visitar ningún camarote, pero el Quest se caracteriza por el escaso número de camarotes interiores, siendo exteriores con balcón, la oferta más destacada. Se ha hecho una enorme renovación en el SPA para presentar una de las ofertas más completas del segmento, y acorde a su tamaño. Destaca una piscina thermal, y una amplia gana de tratamientos estéticos. 

En la cubierta 9 además del SPA, tenemos la zona de piscinas, y vemos que no es un barco de cruceros cualquiera. Piscina de tamaño considerable, tubonas nunca hacinadas en ninguna esquina, y el Windows Café a popa, en donde también destaca por amplitud. En popa una exquisita zona para comidas "alfresco", con cuidado mobiliario. La cubierta 10 es especialmente brillante en cualquiera de sus salones publicos. A pesar de su pequeño tamaño, el Journey ofrece dos restaurantes alternativos temáticos en donde se puede cenar por un coste nominal. 


El Acqualina, muy diafano, con colores claros, es ideal para cenas especiales. El Prime C es el usual restaurante en donde la carne tiene una presencia especial. Dos ambientes diferentes, dos tradiciones culinarias complementarias: brasería y cocina italiana contemporánea. Sin embargo dejo la guinda del pastel para definir los dos ultimos salones. La biblioteca absolutamente victoriana, con su opulento techo, chimenea y que parece sacado de cualquier casona de campo inglesa, y el gran mirador de proa Looking Glass, que es usado no solo para contemplar el mar en los días de navegación, sino que es el lugar elegido para fiestas, bailes tranquilos, y todo tipo de eventos

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